Document Type

Article

Publication Date

2007

Department

Latin American Studies; Spanish

Abstract

Si “Alocución a la Poesía” (1823) de Andrés Bello era un llamado a dejar Europa, cruzar el Atlántico y fundar la historicidad del Nuevo Mundo, “La agricultura de la Zona Tórrida” (1826) sería su factura programática. Sobre un proyecto poético inconcluso que Bello tituló América, la poesía, matriz cultural de Occidente en el primero, traza, en el segundo, la conversión de los hijos del colonialismo en sus nuevos agentes poéticos e históricos. “Agricultura” liga la genealogía de esa América, “del Sol joven esposa / del antiguo Océano hija postrera” según “Alocución,” a la voluntad transatlántica que convertirá su naturaleza en historia (59–60). Desde Londres, en las “Silvas” y al final del ciclo independentista, Bello sostiene que el desafío del Nuevo Mundo es rehacer lo humano y lo occidental mismos sobre el suelo americano. Esta visión supera la “denuncia del engaño y la corrupción ciudadanos y la exaltación de las virtudes de la vida campesina” vistas por Emir Rodríguez Monegal en el poema (103). Excede, a la vez, el llamado a no “agotar las fuerzas vitales en la fiebre de la política y en domésticas disensiones,” subrayado por Miguel Antonio Caro (52). Las “Silvas” dibujan una poética cultural que busca crear la América post-colonial y post-europea que devendrá historia ante el “atónito Occidente” (“Agricultura” 352). Bajo esta perspectiva, abordo el programa poético de “Agricultura” en relación con el diseño de los protagonistas de una historia americana tras la conversión ética de los hijos del colonialismo a través de la agricultura.